LA CADENA DE SUPERVIVENCIA
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GENERALIDADES
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CADENA DE SUPERVIVENCIA
La supervivencia en caso de
Parada Cardiorrespiratoria (PCR) depende de una secuencia de intervenciones. A
finales de la década de los 80, se propuso el concepto de “Cadena de
Supervivencia” para reflejar el conjunto de actuaciones que deben ponerse en
marcha -de forma rápida y ordenada- ante cualquier emergencia de cara a promover
las mayores probabilidades de supervivencia de la víctima con las mínimas
secuelas.
El concepto de "Cadena de Supervivencia", o "Cadena
de la Vida" (que sigue plenamente vigente y ha sido refrendado en su formato
original en las Guías ERC 2010) tiene cuatro eslabones:
-
Reconocimiento y Alerta al Sistema de Emergencias: que contempla la llamada precoz a los Equipos Médicos de Emergencias ante la PCR, así como en aquellas situaciones que pueden desecadenarla, sobre todo, el dolor torácico (que debe ser reconocido especialmente en el medio extrahospitalario) y la enfermedad crítica que ocasiona un deterioro fisiológico (que debe ser reconocida especialmente en el medio intrahospitalario), en las que la llamada precoz puede permitir la prevención del paro.
- Resucitación Cardiopulmonar Básica (RCP Básica): que incluye la ejecución del masaje cardiaco y la respiración artificial para enlentecer el deterioro del cerebro y del corazón, tratar de restaurar la vida y, en cualquier caso, ganar tiempo para la desfibrilación.
- Desfibrilación Eléctrica (Descarga eléctrica): que incluye la aplicación de una descarga en el pecho de la víctima capaz de restaurar el ritmo cardiaco y que, así, el corazón pueda volver a bombear sangre.
-
Resucitación Cardiopulmonar Avanzada (RCP Avanzada) y Cuidados Postresucitación: que implica la estabilización del paciente y, si éste sobrevive al paro, la puesta en marcha de medidas que le permitan recuperar su calidad de vida.
El primer eslabón indica la
importancia de reconocer a quienes están en riesgo de PCR y de pedir ayuda que
pueda aplicar un tratamiento precoz que prevenga el paro. Los eslabones
centrales reflejan la integración de la RCP y la desfibrilación como componentes
fundamentales de una actuación precoz que intenta restaurar la vida. El último
eslabón persigue preservar la función, especialmente del cerebro y del corazón,
con medidas como la hipotermia terapéutica, que permiten restaurar la calidad de
vida de quien sobrevive al paro cardiaco.
Estos cuatro eslabones (como
en cualquier cadena) son de la máxima importancia, pues si uno solo de ellos es
frágil (es decir, no funciona), la cadena se rompe, y, en el caso de la PCR, el
riesgo de muerte (o, en el mejor de los casos, de supervivencia con graves
secuelas) se eleva de forma considerable.
Por ello es deseable que
muchos ciudadanos puedan poner en marcha los dos primeros eslabones (la Alerta
-llamando a los teléfonos de emergencias: 112/061- y la RCP Básica precoces) e,
incluso, el tercero (la Desfibrilación) y que el sistema sanitario esté
suficientemente dotado para aportar pronto los dos últimos eslabones (la
Desfibrilación y la RCP Avanzada precoces).


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